La leyenda de Dantzig
21 Abril 2012 , Escrito por Antonio Rosales Góngora. Etiquetado en #Curiosidades
Este matemático nació en el seno de una familia de inmigrantes. Su padre, Tobías Dantzig, fue un matemático ruso bastante conocido que estudió con Henri Poincaré en París, y que se casó con Anja Ourisson, una estudiante de lenguas de origen polaco que estudiaba de la universidad de Sorbonne. Era una familia que contaba con muy pocos recursos económicos, pero que poseía una sólida formación intelectual.
El padre del joven George influyó fuertemente en su vocación por las matemáticas. “Me proporcionó miles de problemas de geometría mientras estudiaba en el instituto. El trabajo mental necesario para resolverlos fue, sin dudas, el mejor regalo de mi padre. La resolución de todos esos problemas durante mi adolescencia -época en que mi cerebro estaba aún en fase de desarrollo- contribuyó más que cualquier otra cosa a desarrollar mi poder analítico”, diría alguna vez. Y fue ese “poder analítico” el que más tarde daría lugar a los hechos que se convertirían en “La leyenda de Dantzig”.
Un día, en 1939, un George Dantzig de 25 años de edad llegó tarde a una de sus clases. El profesor a cargo era Jerzy Neyman –conocido por el lema de Neyman-Pearson - y había escrito en la pizarra un par de problemas relacionados con las estadísticas. Estos problemas estaban incompletos, es decir, la pizarra no mostraba su solución. George asumió que se trataba de la tarea del día, y se apuró a copiarlos antes que terminase la clase. Cuando llegó la hora, se fue a su casa y se puso a trabajar en la resolución de las ecuaciones. Según reconocería más tarde, esas dos ecuaciones “le parecieron ser un poco más difíciles de lo normal”, pero aún así, logró resolverlas en un par de días. En la siguiente clase entrego los resultados a Neyman y se olvidó del asunto. Seis semanas más tarde, recibió la visita de su profesor, que se encontraba visiblemente excitado. “¿Te das cuenta lo que has hecho?”, le dijo. Durante algunos segundos Dantzig no supo si estaba a punto de ser felicitado o reprendido por algún terrible error que hubiese cometido en su trabajo. En realidad, y como Neyman le explicó, había resuelto dos complejos problemas que nadie había sido capaz de resolver antes.
Al que le gustan las matemáticas las estudia
El que las comprende las aplica
El que las sabe las enseña
Y... ese
al que ni le gustan, ni las comprende, ni las sabe...
Ese dice como hay que aprenderlas,
como hay que aplicarlas
y como hay que enseñarlas
........................................................................................................................................................................................................
Juro por Apolo délico y por Apolo pitio, por Urania y todas las musas, por Zeus, la Tierra y el Sol, por Afrodita, Hefesto y Dionisos, y por todos los dioses y las diosas, que nunca abandonaré las matemáticas ni permitiré que la chispa que los dioses han prendido en mí se apague. Si no mantengo mi compromiso, que todos los dioses y diosas por los que he jurado se enfurezcan conmigo y muera de una muerte miserable; y que, si lo cumplo, me sean favorables.
Newsletter
Suscríbete para recibir notificaciones de nuevos artículos.
Páginas
Categorías
- 5089 Matemáticos del día
- 75 Actualidad
- 53 Historia Matemáticas
- 45 Curiosidades
- 29 Tema del día
- 27 Poesía
- 26 Teorema del Día
- 17 Citas
- 15 Entretenimiento
- 8 Paradojas
- 2 matemáticas y magia